Este año 2017 ha sido muy especial. Personalmente, no siento que haya “buenos” o “malos” años, solo son. La vida tiene momentos buenos y momentos malos, y momentos especiales. Este año ha estado cargado de ellos y quería escribirlo, escribirlo para mí pero compartirlo con ustedes de todos modos. Si le sirve a alguien o no, eso ya es harina de otro costal.

Aprender a tirarse

Reporteando en el bus de 2 pisos de Transantiago

En 2015, cuando estaba empezando a asumir que terminaría la universidad, la ansiedad empezó a asomarse como un monstruito en mí. “¿Qué será de mí?“, “¿Me gustará trabajar en lo que estudié?“, “¿Y si me gusta más hacer otras cosas?“, “¿Y si apuesto por ser independiente a largo plazo?“, “¿dónde quiero trabajar?”no me gusta la incertidumbre, pero acepto y asumo que todo en nuestra vida es incierto, la vida es así. Me gustaría tener respuesta para todas esas (y otras) preguntas, pero no las tengo y no me puedo martirizar por eso.

En ese mismo año, decidí que aunque no tuviera esas respuestas, haría lo que llenara mi corazón y trataría de aprovechar al máximo cada momento de esta etapa antes de egresar. En enero, armé el proyecto de blog que sería Administracionytransportes.cl, ideé las secciones, empecé a hacerlo en un WordPress.com y después con un impulso divino, compré el dominio chileno en NIC Chile, pedí ayuda para migrarlo a un servidor privado… y me lancé a la piscina.

¿Les digo la verdad? Estaba aterrado. O sea, hacer un blog, escribirlo, ir a terreno, fotografiar, transcribir entrevistas y todo eso no es ningún drama para mí. Eso lo sé hacer, lo hago bien y lo disfruto tanto que se me pasa la hora haciéndolo. Pero todo lo que se relacionaba con informática, las caídas del servidor (hosting), las limitaciones que tenía, la falta de información sobre algunas cosas… digamos que con el tiempo he aprendido que no se puede saber de todo, pero eso no significa que me guste depender de otros. No tenía terror al fracaso, nunca lo he tenido, pero molesta no tener el control de todo. He ido aprendiendo con los años a lidiar con eso.

El blog ha tenido sus altos y bajos. En lo alto, ciertamente se ha posicionado como un sitio importante para sus lectores, pese a que el nombre es algo largo igual se acuerdan, hay hartos fans en Facebook, hay suscriptores en Youtube, las notas generalmente reciben un feedback positivo. Creo que me ha ido mejor de lo que inicialmente pensé, hay nicho para escribir de transporte público, se puede hacer mucho más todavía y puede crecer más. En lo bajo, en estos 2 años y algo he tenido algunos periodos de intermitencia con el servidor, pero cada vez ha sido menos y la situación ha mejorado muchísimo en relación a cómo empecé.

He aprendido mucho con el blog, con las personas que he entrevistado, con las personas que me han orientado cuando he tenido dudas, con las personas que me han apoyado en el proyecto o invitan a otras personas a que lean lo que escribo. Sin embargo, en estos 2 años creo que la mayor lección que he aprendido es que…

Nunca vas a estar 100% preparado para hacer algo, pero si esperas a estarlo, nunca lo harás. Es mejor tirarse a la piscina. La vida es corta, no se sabe qué pasará mañana, pero es mejor que intentes y hagas eso que te mueve a quedarte mirando cómo se pasa la vida, porque algún día ya será tarde y te arrepentirás de “quedarte con las ganas”.

Como buen administrador, es sensato que preveas los riesgos potenciales y tomes acciones de mitigación, que tengas planes de contingencia o no dejes todos los huevos en la misma canasta, pero eso tampoco te garantiza que nunca pasará nada. Debes saber que siempre pasarán cosas, uno tiene que aprender a lidiar con eso.

Mi verdadera profesión

Con el título de Administrador Público.

Dentro de ese mismo contexto de 2015, en algún momento me cuestioné si quería ser Administrador Público o reconocerme como tal. O sea, hay una diferencia entre lo que es uno como persona (ser humano) y los roles que uno asume en la sociedad (la profesión, el trabajo o labor que realizas, etc). Pienso que uno debería reconocerse de otro modo, no solo con la profesión, pero bueno… el tema es que me hacía ruido si quería ser llamado Administrador Público.

Conste que quiero mucho a mi carrera (no a la universidad jajaja), considero que he sido un buen estudiante y sé que profesionalmente puedo aportar mucho dónde sea que me toque trabajar. Sin embargo, creo que un cartón universitario no me define (y no define a nadie). Para bien o para mal, creo que soy primero Bloguero que Administrador Público, pues llevo casi 10 años haciendo blogs en internet y es lo que realmente me llena. Y antes que bloguero, soy Escritor.

Este año me titulé como Administrador Público, fue una ceremonia muy bonita y con discursos contingentes, muy humanos. Recibí mi título profesional, la licenciatura, los cartones que le dicen a la sociedad que “sé algo“, pero lejos de sentirme más inteligente o sentirme más capaz que otros, solo sé que soy un afortunado y un privilegiado. Allá afuera hay un montón de personas con talentos, capacidades y experiencias que merecen este título y no lo tienen, y por no tenerlo, son explotados con sueldos indignos y trabajan en áreas donde no pueden desarrollarse como lo merecen.

Sí, titularse es una maratón. Sí, terminar una carrera universitaria es todo un logro de resiliencia. Sí, me he tenido que sacar la chucha. Sí, tuve que echar humo por la cabeza para pasar varios ramos que me costaban o que derechamente odiaba. Sí, tuve que trasnochar y también tuve que pasar penurias estudiando y trabajando al mismo tiempo. Pero incluso así, no es un triunfo solo mío, es un triunfo de mi familia, de mis amigos, de mis colegas, de los pasajeros con los que compartí, de Dios… y ante todo, ser profesional en Chile si bien tiene mérito mío, también es un privilegio al que no todos pueden acceder. Eso, lejos de hacerme sentir feliz, me apena.

Afortunadamente he podido tener la experiencia de trabajar mientras estudiaba. He podido conocer más de la vida de mis compañeros de trabajo, me tocó una práctica profesional donde pude conocer más acerca de un tema que desconocía (la discapacidad) y tuve colegas excelentes que me aportaron mucho para aprender a servir mejor a esa comunidad.

Con mucha alegría puedo decir que las mayores lecciones profesionales las aprendí en terreno, metiendo las patas al barro atendiendo a los pasajeros del Metro, a las personas en situación de discapacidad del SENADIS, a los lectores de Recorrido.cl, conversando con los profesores sobre otros temas que escapaban al aula. La verdadera “universidad” para mí no estuvo en las salas, estuvo en la calle, en la pega, en mis compañeros de trabajo, en las historias de la gente con la que conversaba, en lo que veía a diario.

Y realmente… será raro decirlo, espero no sonar orgulloso o sobrado, pero cuando recibí el título de Administrador Público sentí que era mi “segundo” título. Era la ceremonia más importante para casi todos, pero no para mí. Era el “fin de la aventura” para casi todos, pero no para mí. Yo me siento muy diferente…

Lanzamiento de Corte de Cinta

Durante gran parte de este año me dediqué a realizar el libro Corte de Cinta: la épica de lo cotidiano. Es mi primer libro personal, mi segundo hijo de letras pues el primero fue el Manual de Líderes y Lideresas Sociales en Materia de Discapacidad del SENADIS jajaja. Pasar de la idea a la acción y ver el libro terminado ha sido una odisea hermosa, una aventura de la que no me arrepiento. El libro salió como quería, es experimental, es honesto, está bonito, tiene fotos del transporte. Es mejor de lo que alguna vez llegué a soñar.

Mi verdadera ceremonia de graduación fue el 19 de octubre. La Biblioteca del Instituto Nacional me acogió tal como cuando salí de 4° medio, tenía el salón lleno con mis familiares, amigos, profesores, estudiantes de otros cursos más chicos. Y ahí, convertí en realidad lo que por tantas noches de insomnio fue mero sueño. Y ahí, esa idea de volver al colegio para hacer charlas a los niños empezó a hacerse real. Y ahí, esa idea de escribir algo para sacudir la vida de las personas que quería y decirles que dejaran de perder el tiempo, que valoraran lo que viven a diario y a quienes tienen al lado, pasó de ser una idea a ser real, a tener tinta y papel.

Ese día, tras la lectura de varios fragmentos de Corte de Cinta, después de llamar a varios para que estuvieran atrás mío, corté la cinta y empecé a ser Escritor. Ese es mi primer título, con eso sí no tengo ningún drama en identificarme, soy Escritor. Sí, soy Ariel Cruz Pizarro primero… y soy Escritor después.

Claro que durante años renegué de identificarme como Escritor. No sé, uno tiene la imagen de que son bohemios, amargados, medios hippie quizás, que el ambiente literario es elitista y algo cerrado, en fin. Puede que eso tenga algo de verdad, puede que sea solo prejuicio. Pero hoy no tengo problemas en identificarme como Escritor, siento que desde aquí puedo hacer un cambio y un beneficio social que no podría hacer desde otra trinchera. Lo mismo con los Blogs.

Libro Corte de Cinta

Les decía que me sentía diferente. Bueno, mis compañeros sienten que terminaron la universidad y ahora toca el momento de empezar a buscar trabajo, de dar vuelta la página y pensar en otra cosa. Yo lancé el libro, estoy vendiéndolo todavía, haciendo material de difusión, etc. Pero siento que estoy recién empezando en esta carrera de ser Escritor, es mi “primer año“, soy mechón de nuevo jajaja. Me siento feliz, Escritor no se estudia en la universidad, se hace y se es.

Y para más hermosura, le tengo apellido al título. Escritor Independiente. Hay gente que se sentiría a la deriva por no tener editorial, marketing, difusión, participación en ferias y más… yo me siento feliz porque puedo hacer libros como se me dé la gana y tengo lectores para eso. Por supuesto, es sacrificado, pero me gusta y es un desafío que me llena.

Re-encantarse con las personas y los lazos

Haciendo mis charlas en el Instituto Nacional

Gracias a Corte de Cinta, además de poder llegar a más público, conocer nuevas personas y retomar algunos lazos, he podido ver a muchos de mis amigos. Poder entregarles el libro en persona ha servido para ponerse al día, para conversar, para almorzar juntos o tomar once, para caminar y comentar de cosas que sobrepasan lo superficial. Ha sido bonito, muy bonito. Todavía me queda un montón de personas pendientes, pero ya las veré y eso me pone contento.

A veces, por “vivir” y hacer nuestras rutinas, vamos dejando en el camino a tantas personas valiosas y no las volvemos a ver, pese a que tenemos redes sociales y por tenerlas ahí, creemos que “están”. Nunca es lo mismo verse en persona que saludarse por internet. Por eso me alegra mucho este tema del libro. Aparte, he aprendido que tengo un montón de personas que me quiere mucho, gente que me ha ayudado en todo este proceso de forma generosa o que se la han jugado por estar y darme un cachito de su tiempo para vernos.

Gracias a Corte de Cinta, he podido ir a hacer charlas o talleres de lectura en cursos del Instituto Nacional. He podido ver de todo: niños que les gusta escribir y me preguntan, niños que no leen mucho pero que amaron lo que leyeron, niños inquietos que te tapan en preguntas. La verdad, es cierto que no todos escuchan, varios se encuentran absortos en sus celulares (es triste, pero pasa)… pero me quedo con los que escuchan.

Más que a contar mi experiencia como escritor, voy a motivarlos y que apuesten por seguir eso que les apasiona, a decirles que se puede y que deben prepararse para tirarse a la piscina. Voy de voluntario, preparo cada día un material distinto, un enfoque distinto… y siento que si logro ayudar a uno, a un par, a una decena, ya es algo. Yo no sé qué pasará con ellos en un futuro, pero si sé que di lo mejor de mí para entregarles algo bonito, algo valioso y para que no se farreen su vida tomando decisiones que no les llenan. Lo mismo con el libro.

A lo mejor en dinero no es especialmente rentable, lo sé, pero me llena el corazón y siento que estoy haciendo algo que vale mucho más que solo trabajar por dinero.

He reemplazado las dudas por un poco de certezas

Dando charlas en el Instituto Nacional

Partí explicando lo del contexto de 2015 porque así se entiende mejor que todo esto es un proceso. Todavía me hago las mismas preguntas. Es más, yo pensaba que ahora trabajaría full-time en una empresa y no se han dado las cosas. Si bien, tengo motivos para estar más ansioso, la verdad es que me siento de maravillas jajaja.

No tengo respuesta para esas preguntas del principio, pero sí he hecho acciones. Hago el blog, hice mi libro y lo estoy vendiendo, cree este nuevo sitio web desde cero para tener una identidad virtual como escritor y he ido avanzando en la meta de ser independiente. No me puedo quejar de que “he visto cómo la vida ha pasado”… en absoluto, he sido protagonista de esta aventura, me las he reído y llorado todas, he dado lo mejor de mí y también persevero, sé que Dios proveerá, sé que hay que darle cuerda al monito no más.

En el proceso también he sido muy feliz. Creo que la gente no es feliz por “hacer cosas“, porque la vida no es un checklist donde cada meta cumplida equivale a una sonrisa, así no funciona. Pero sí se puede hacer para que todos estos procesos, todas estas cosas que haces, sean hechas con amor y te generen algo positivo, para disfrutarlo mientras lo haces. Siento que amo mucho más que hace 2 años, que soy más optimista, más feliz, más resuelto.

Las Parcelas, NS74 3005

Antes era un sueño tener un blog de transporte público y viajes, hoy existe. Era un sueño tener un libro publicado, hoy existe. Era un sueño ir a un solo curso a exponer mis cuentos y servir a los niños como motivación, hoy he ido a una decena. No me arrepiento para nada, pero para nada. Claro que conforme pasa el tiempo y las metas, esos sueños van cambiando. Ahora quiero que mi blog crezca más, estoy pensando en un posible segundo libro para el futuro, estoy pensando en hacer lanzamientos y un par de eventos en el verano.

Por años, cuando veía libros independientes, me ponía a indagar sobre las editoriales o imprentas donde se hizo, los leía y soñaba con ver el mío. Aunque lo asumía como un “imposible”, una “quimera”. Hoy es distinto. Es medio complejo de explicar cómo se siente por dentro pero… detrás de un futbolista hay mucha historia, mucho esfuerzo. No todos llegan a jugar en 1° división (o en 2° división), no todos llegan a vivir de eso, no todos llegan a jugar a una cancha de pasto de verdad. Como escritor pasa igual, cuesta emerger, cuesta publicar, cuesta salir a la luz… pero ya estar en la cancha, con el público en las gradas, ya eso es un triunfazo.

Por supuesto, no puedo aspirar solo con estar en la cancha, quiero ser el goleador y ser el mejor, pero por mientras está bien estar, llegué a la cancha, estoy siendo Escritor, estoy haciendo esto que quiero y me gusta. Ahora hay que darle para adelante no más, seguir aprendiendo, creciendo, conociendo más personas. Lo más difícil ya pasó, ahora hay que seguir no más. Para muchos, los futbolistas pueden ser paquetes, troncos, malos… quizás lo sean, ojalá mejoren, pero son futbolistas y están haciendo eso que aman. Muchos en las graderías, de esos mismos que los putean, no hacen lo que aman. Depende de cada uno ponerse en el bando que le corresponda, yo me pongo en el de los que juegan y mojan la camiseta.

Iba a escribir de lo que aprendí en este 2017, pero en realidad… siento que todo este periodo de 2015 a 2017 está cruzado por el mismo hilo conductor, no le veo la separación de folio jajajaja.

Me di un par de gustos…

Este año tenía la práctica profesional, el informe de práctica y el examen de título de Administración Pública. Pese a ello, igual me di algunos gustos en temas de viajes. No viajé tanto como en otros años, pero lo que hice me llenó mucho.

Con Ana en el Observatorio Mamalluca

Fui al Valle del Elqui y el Observatorio Mamalluca, todo muy lindo 🙂

Con Nicolás en Valdivia

Fui a ver a un compañero de colegio que vive en Valdivia, nos pusimos al día y aproveché de conocer otras nuevas personas en el bus de vuelta jajaja.

Desierto Florido 2017

Fui a ver el Desierto Florido desde Caldera con Teresa y Daniela, lo pasamos super 🙂

Compartí con Samuel en Valparaíso

Pude compartir con Samuel (blog Trolleybus Valparaíso) en la ciudad puerto, otra aventura genial.

En el Volcán Osorno

Fui por el día a Puerto Varas y caminé en el Volcán Osorno, uno de los sueños sureños que tenía.

Comentarios Finales

Este año ha tenido de todo, como pueden ver. También murió mi abuelo, mi prima se casó, un compañero de colegio se casó y fui a hacer sus fotos. Por supuesto, hay harto para celebrar, hartas “metas” cumplidas, pero creo que incluso si no las hubiera, sería feliz.

Me considero feliz por poder disfrutar a mi familia todos los días, por poder dormir con mi perro, por poder ver a mis amigos, por poder disfrutar de la ciudad en que vivo y hacer lo que me gusta. La vida no siempre es color de rosas, he tenido mis derrotas y he llorado alguna que otra vez. La alegría es pasajera, estos momentos de “éxito” son pasajeros, pero uno no puede nublarse. Lo importante no está en el aplauso, la fama o el reconocimiento, lo importante ya está en el día a día, en el milagro de vivir y poder hacer que cada día sea distinto.

Gracias, que tengan una Feliz Navidad, felices fiestas, feliz día. ¡Agradecer a Dios por todo! También sé que muy poca gente -nadie- me leerá esto completo… pero y qué, me hace feliz hacerlo jajajaja.

Este año que se va, versión 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: