7 razones para pedir una corrección de textos

Pensando en el ámbito literario, es común que después de escribir un libro (o más) a lo mejor te confíes y creas que no es necesaria una corrección. Es decir, somos varios los que tenemos un don con la ortografía y la redacción. Sin embargo, incluso teniendo esta facilidad, en mi experiencia me parece mucho mejor considerar y contratar la corrección de textos. Y eso también puede aplicar a otros textos como tesis, manuales de procedimientos, libros técnicos, etc.

Originalmente no quería hacer este artículo como lista de “7 razones” o “X razones” y era una lista enumerada más sencilla, todo en prosa… pero ya saben, internet es internet jajaja.

#1 – Cuando lees mucho tus textos, no les pillas errores (o te saltas partes)

La razón menos obvia pero absurdamente práctica es que llega un punto en que tú no le ves los errores. En el caso de mis libros, antes de publicar Corte de Cinta me lo tuve que leer como 7 veces, página por página para ir pillando estos posibles errores. Corte de Cinta tiene 420 páginas, una cosa es leer 420 páginas como lector por un acto de placer y otra es freírse los ojos buscando errores de comas, de puntos, de tildes, errores de tipeo, etc. Esos errores son más visibles para una persona que no ha leído el texto (o que no se lo sabe de memoria jajajaja). Después de esa experiencia, le he cedido la corrección de mis textos a otras personas.

#2 – Los textos tienen un ritmo y deben fluir, ¡a veces se traban!

Escribir tiene mucho, mucho en común con la labor que realiza un artesano. Tratando de buscar un modo de explicar este punto, puedo decir que los textos tienen algo de música, es decir, la forma en que escribes y propones la lectura tiene un ritmo. Esa palabra se llama cadencia. Cada persona tiene su estilo y hay que sacar a relucir las ventajas o virtudes de cada uno al momento de plasmar en papel lo que estás pensando o sintiendo.

En algunos casos, por problemas de redacción o mal uso de conectores, de comas/puntos, redundancias, muletillas, entre otros, el texto pierde fluidez y se siente como una música desafinada, o como un auto cuando suena un crujido cuando pasas mal un cambio en una caja mecánica. Eso DISTRAE. Distrae porque te pones a pensar en que “algo hace ruido” y no te centras en el mensaje que estás leyendo y lo que implica. Corregir el texto es importante porque implica reducir y/o eliminar esas trabas. ¿Te imaginas leyendo algo que a cada rato te da cringe? (por ejemplo: si no conoces el vocablo “cringe” te vas a pausar y preguntar qué es, eso puede ser intencionado -como este caso- o puede ser sin intención; cringe es una aversión, como sentir vergüenza ajena, repelús).

# 3 – Ortografía-horrortografía y la libertad creativa

La escritura como tal es un acto sumamente libre dentro de ciertos parámetros. Si leíste alguna vez a Vicente Huidobro (1893-1948), él planteaba que el poeta era como un pequeño Dios y todo podía ocurrir en su creación… y tiene razón (también existen otras interpretaciones, da para mucho su obra). Al momento de escribir, es posible que quieras crear palabras, lenguajes, mundos y/o distintas estructuras. Es posible que quieras rescatar también palabras de otros idiomas. “Todo es cancha” como dirían por ahí. El único límite real es la frontera que tú te pongas, tus capacidades… y tu ortografía. Si vas a escribir en tu idioma nativo, mínimo que lo escribas bien jajaja. ¿Cierto? (Una salvedad es que lo quieras escribir mal a propósito o hacer algo más experimental tipo dadaísmo, flarf, entre otros).

A todos se nos pueden pasar un par de errores, pero en el caso de ciertas palabras es más complicado porque una falta puede alterar su significado. No es la idea… aparte, un texto con muchas faltas de ortografía pierde fuerza, es como cuando escuchas a alguien tocar flauta y desafina a cada rato. Existen varios escritores famosos que se peleaban con la ortografía como es el caso de Gabriel García Márquez. Si tienes mala ortografía, igual puedes escribir, pero deja que un corrector se encargue de esconder y corregir esos horrores jajaja.

# 4 – Para que transmitas lo que quieres transmitir

Cada escritor tiene su nivel de complejidad. Hay algunos que escriben cosas complejas, otros tratan de ser más sencillos. Todo eso responde a motivaciones de cada uno, el público al que quiera llegar, lo que quiere comunicar, entre muchos otros factores. Lo cierto es que cuando uno escribe puede estar todo emocionado, siente a flor de piel muchísimas cosas, es increíble. Es un momento o instante sumamente intenso. ¿Te imaginas ponerte a escribir mientras estás teniendo un orgasmo o cuando estás en el cementerio enterrando y llorando a un ser querido? ¡No! No digo que lo intentes jajaja, deja ese lápiz ahí.

Al escribir, tú tratas de traducir esas emociones, pensamientos, sentimientos e ideas en palabras. Es un ejercicio sumamente complejo y cada uno lo hace de acuerdo a lo que ha ido aprendiendo, lo que siente que le resulta (por eso es como una artesanía, en mi experiencia). Ahora… es muy posible que exista una diferencia grande entre lo que tú sentías al escribir y lo que el lector termina leyendo, al menos en una primera instancia. Por eso, es recomendable que dejes reposar tu texto y lo vuelvas a leer en unas semanas después, más frío, para reducir esa diferencia, trabajarlo y que el lector pueda emocionarse, pueda sentir lo que estás proponiendo. Una corrección oportuna te ayuda a tantear cómo se siente desde el punto de vista de lector, así ves si se logra transmitir lo que quieres o estás transmitiendo otra cosa nada que ver.

# 5 – Unificar criterios y evitar incongruencias

Además de verificar faltas de ortografía, una revisión lingüística, entre varias cosas. Las publicaciones deben mantener criterios y sentirse como una unidad, no como un montón de textos pegados entre sí (que es como se escriben, las personas escriben un momento y después toman una pausa, vuelven a escribir en otro momento y así). Hay palabras que tienen más de una forma de escribirlas (por ejemplo: quizá y quizás; psicología y sicología; consciente y conciente) y la idea es que dentro de todo el texto se use una sola forma de escribirla.

# 6 – Uso de modismos y la noción de español neutro

Edificio de la Polla Chilena de Beneficencia. Foto por Carlos Figueroa en Wikimedia

El idioma castellano tiene muchas variantes geográficas, a pesar de que todo se mantenga dentro de la etiqueta de “Español”. En cada país -e incluso en ciertas regiones más acotadas- hay palabras que tienen un significado diferente. Un ejemplo recurrente (y gracioso) es que en España, la palabra “polla” hace referencia al aparato reproductor masculino, pero fuera de España no tiene ese significado y en Chile tenemos la Polla Chilena de Beneficencia. Sí, nuestra lotería. Para los turistas españoles, tomarse la foto con ese edificio es una parada casi obligada jajajaja.

Para estos efectos, los modismos son palabras que se usan con un cierto significado en un lugar determinado pero que a nivel global significan otra cosa. No es la definición exacta o precisa, pero nos sirve como para entenderlo a grandes rasgos. Además de palabras, pueden ser frases o simplemente hábitos, además de que pueden ser motivados por un ahorro de tiempo, entre otras razones. Un ejemplo es “atrapar a alguien con las manos en la masa“… que no quiere decir que esa persona sea panadero o panadera jajajaja. La frase -sin contexto- nos dice que hablamos de una persona que está tocando una masa, pero nosotros -como comunidad- sabemos que se refiere a que pillaron a alguien haciendo algún delito o un acto malo. ¿Qué tienen que ver las masas, cierto?

La noción de “español neutro” se suele usar más en el mundo del doblaje y de subtitular series, pero no es exclusiva de ese mundo y también corre para la literatura, entre otros textos no literarios. En lo personal, me gusta mucho usar modismos y trato de emular el habla que tenemos habitualmente, pero uno debe considerar esas diferencias de significado para que todo el mundo te pueda entender bien. Una corrección de texto te puede ayudar a balancear este aspecto sin dejar de usar modismos.

# 7 – Siempre aspira a ser mejor

Creo que he escrito ya casi todo lo que se me ocurre de forma bien resumida. Debe haber otras muchas razones más para que alguien corrija tus textos, pero me parece que lo esencial es una actitud de vida de querer ser mejor o querer hacer las cosas bien, de buscar una excelencia. Me ha tocado leer textos en internet, tesis, libros electrónicos incluso, que tienen serios problemas de ortografía o algunas trabas de redacción y no siempre queda un buen sabor de boca. Peor aún si llega a ocurrir en libros impresos, ¡te imaginas mandar a hacer tirajes y pagar mucho dinero para que los libros tengan horrores!

Por eso, siempre es buena una segunda mirada. Una vez que termines tu texto, además de inscribirlo como propiedad intelectual (proteger tus derechos de autor), busca amigos y personas que puedan leerlo y darte una opinión sincera. También ojalá otras personas que no te conocen, así te dicen “la firme” (la verdad) antes de que vayas a imprimirlos o publicarlos.

Ariel, ¿dónde consigo esos benditos correctores de texto?

Yo hago correcciones cuando no estoy trabajando en mis libros.

Y si estoy trabajando en mis libros, te derivaré con otros amigos con un gran bagaje de lecturas, buenísima ortografía y buen criterio para que te orienten.

Puedo hacer correcciones de textos literarios, pero también de otros textos técnicos, académicos y de muchos variados temas.

E-mail: CINTAROTACHILE@GMAIL.COM / Whatsapp: +569 9373 8608 (no llamar, solo mensajes)

¿Qué hacen (y qué no hacen) los correctores de textos?

Piensa en un peluquero. Un corrector de texto generalmente no cambia ni altera el contenido del texto (igual puede dar algunas sugerencias), sino que toma ese texto que tú tienes y lo trabaja para que quede bien presentadito, ordenado y listo para el lector. Es lo mismo que vas a hacer tú cuando acudes a una peluquería y quieres cortarte el pelo para quedar bonito. Tú, como persona, no vas a cambiar tu esencia, pero tu presentación sí que va a cambiar.

Por otro lado, eventualmente un texto puede estar bueno sin un corrector, pero mejor prevenir a que te vean como Chascoberto, ¿cierto?

¿Es muy cara la corrección de textos? ¿Cuánto demora y cómo se trabaja?

Depende. Existen personas que cobran por palabras, otras por cantidad de páginas, por matrices. Cada uno tiene su método de trabajo. En mi caso, evalúo el precio de acuerdo a la complejidad que tiene y la carga de trabajo que ya tengo, tratando de dar un precio justo tanto para mí como para ti. El plazo también dependerá de la extensión y las nuevas correcciones que se vayan haciendo (sí, ¡generalmente no basta con una corrección!).

Algo MUY IMPORTANTE es que solo mandes textos terminados para corregir, no borradores ni textos que están todavía en desarrollo. Eso tanto conmigo, como con otros correctores de texto. Esta acotación no quita que, por ejemplo, si quieres agregar un capítulo extra o texto extra se puede hacer. Lo que no es muy práctico es que mandes la mitad de tu novela y después mandes la otra mitad jajaja.

Me parece que no queda más que decir. Espero que este mini artículo te haya servido para comprender las razones para pedir una corrección de textos, además de las ventajas y consideraciones que debes tener al hacerlo.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *