Por qué el transporte público

Ariel con 2 de sus maquetas de buses Transantiago. Obra: Eduardo Rodríguez

Bueno, supongo que cada persona tiene sus aficiones, gustos y pasiones. Hay personas que aman el fútbol y son capaces de seguir a sus equipos adónde sea que vayan para alentarlos (como un hincha de Puerto Montt, aunque hay muchos otros), algunas personas aman la cocina y hacen programas de gastronomía, concursos tipo Master Chef o disfrutan en la mesa con sus seres queridos. Y así… a todos nos gustan cosas diferentes, a mí me encanta el transporte público.

A veces uno se siente “bicho raro“, pero gracias a internet es posible ver que no somos pocas personas. En Chile, particularmente, hay muchos aficionados al transporte público. Generalmente gustan de un modo de transporte: las micros, el metro, los trolebuses, los buses, el tren, el avión, los camiones, los barcos, los boletos de micro, las tarjetas de metro, etc. A veces, a las personas les gusta más de un medio de transporte, a veces todos, e incluso se especializan por temas. En lo personal, mi primer amor fue el Metro, pero le hago a casi todo jajaja.

Ariel de niño en el Metro, tren Alstom NS93 (Línea 5). Foto: Jorge Cruz

Mi amor podría decirse que nació en la infancia. Fui a la Línea 5 de Metro y anduve en los “trenes espaciales“, los Alstom NS93. Y claro, era alucinante para un niño de 5 años poder andar en el viaducto elevado, ver la ciudad y las montañas, oír ese tren maravilloso y oler su fragancia.

Mis primeras fotos las hice del metro, con 13 años. Era estudiante del Instituto Nacional, viajaba todos los días e incluso un par de tardes me dediqué a fotografiar cada estación. Después quise hacer una guía de recorridos de micros, anduve por media ciudad y conocí el mundo del Transantiago, anduve en los terminales, conversaba con los conductores. Fue hermoso. De hecho, estuve ayudando como voluntario cuando empezó el Transantiago y la gente no sabía para dónde iba la micro.

En el Terminal El Salto de Redbus Urbano, año 2009

En 2013 y 2014, mientras estudiaba en la universidad, trabajé como Asistente de Servicio en la Línea 4 y 4A del Metro. Sí, yo estaba en torniquetes controlando el acceso, ayudando a personas en situación de discapacidad y también estuve en los andenes apoyando la hora punta. Fue un trabajo extenuante pero muy bonito, es muy bacán para uno poder conocer cómo funciona el Metro por dentro.

Posteriormente, me empecé a meter en la industria de los buses interurbanos. Sentía que no conocía mucho y podía ser un desafío bacán. Aprendí de cada empresa de buses, publiqué información y cotización de precios en un blog, después me llamaron unos alemanes para participar en su empresa como blogger de transportes y un poco como asesor.

Gracias a eso pude viajar por muchas partes de Chile, conocer más a fondo la realidad del mercado de los buses, las categorías de asiento, los precios y las mejores fechas para comprar, etc. Incluso, publiqué un ranking de las mejores empresas en mi opinión. Con el dinero y tiempo libre, pude viajar también en avión. Cumplí uno de mis sueños… conocer Isla de Pascua.

En el Aeropuerto de Mataveri (Isla de Pascua), con el Boeing 787 Dreamliner

Gracias a esta pasión (y la otra de comunicar, tener sitios web), cree mi blog Administracionytransportes.cl donde trato el transporte público desde un punto de vista positivo y más humano, escribo parte de mis viajes, puedo ir a hacer entrevistas y conocer nuevas instalaciones, etc. Incluso, pude asesorar a la consultora que hizo el diseño de los nuevos buses del Transantiago.

De hecho, con gran parte de todo lo que he contado en este apartado y la base de lectores de mi blog, pude cumplir otro sueño que veía como una quimera, como algo lejano e imposible: publicar un libro. ¡Sí! Gracias a todo este camino recorrido… ya tenía varias experiencias y anécdotas que merecían ser contadas, así que le di no más y me embarqué en la aventura de tener mi primer libro. ¡Corte de Cinta es mi primer hijo literario!

Ariel con el libro Corte de Cinta en la nueva Línea 6

En resumen… lo que le digo a los niños.

Si les gusta algo, si les apasiona algo, ¡pues vayan y háganlo! La vida es efímera, es corta. No podemos “quedarnos con las ganas” pensando en el qué dirán, en que te miren raro, en que aparentemente “no es útil“. ¿Sabes cuántas personas me dijeron alguna vez “y de qué te va a servir todo esto, ¿para qué vas a los terminales de micros o tomas fotos del metro?“?… Sería rico si me dieran luca por cada vez.

Pero aquí me ves, contento, feliz, habiendo logrado todo esto (que nunca imaginé) y pensando en que el futuro también me deparará cosas nuevas. Por supuesto, más allá de la historia de éxito, quiero que te quedes con la idea de que uno debe ser honesto con uno mismo siempre, ir y pelear por lo que uno quiere, tratar de ser auténtico y hacer las cosas por amor, no pensando en ganar algo o en una utilidad.

No tengo una razón en particular para amar el transporte público. Lo hago porque me nace… pero si me preguntan, yo digo.

Razones para amar el transporte público

Metro Valparaíso | Tren Alstom Xtrapolis 100 XT17

1) Es una actividad fundamental para las personas. Si vives en una zona rural con una micro que pasa 2 veces al día, las personas que necesitan hacer trámites o viajar acomodan toda su rutina completa al horario de esa micro. Si ese bus no puede hacer su servicio, las personas no podrán visitar a sus seres queridos, comprar mercaderías o herramientas, hacer trámites y lograr sus objetivos o metas diarias.

Y en una ciudad, es parecido. Los buses, el metro y los medios de transporte que sean pasan con más frecuencia, pero la importancia es la misma. Sin el transporte público, la ciudad no funciona y las personas no pueden cumplir con sus rutinas u objetivos: no pueden ir a trabajar, no pueden ir a estudiar, no pueden ir a hacer trámites, no pueden ir a pasear, no pueden visitar a sus amigos y seres queridos. Quedan aislados. El transporte público conecta a las personas, las une y abre un mundo de posibilidades, de acceso a servicios…

Maquetas de Micros Amarillas de Santiago – Obra: Eduardo Rodríguez

2) Es parte de la memoria colectiva. Las personas tienen relaciones de amor/odio con el transporte público, al menos en Santiago y en la mayoría de las ciudades de Chile. Sin embargo, el transporte público es un elemento fundamental en las personas y ellos “lo viven“, es parte de su día a día. En el presente, por supuesto, el verbo “vivir” podría ser reemplazado por “experimentar” o “padecer” según la calidad del viaje.

Pero cuando se mira una foto de un transporte antiguo, la experiencia es distinta. La persona que ve esa foto empieza a recordar la época en que tomaba ese transporte (o lo veía), recuerda a la gente con la que compartía en ese momento, cómo era el viaje y varias anécdotas que vivió en el intertanto. Es algo diferente, las fotos y videos de transporte son una pieza clave para sus usuarios cuando desaparecen los servicios o la ciudad sufre cambios importantes.

Ariel en un bus Mercedes Benz O303 de Fénix Pullman Norte

3) Porque a los niños les encanta. Bueno… pensando en mi época, había tres tipos de juguete que le gustaban a los niños: las pelotas, los muñecos de acción y los vehículos. Dentro de la gama de vehículos hay varios que tienen que ver con servicios: taxis, camiones de bomberos, buses, trenes, aviones, etc.

Tengo la impresión de que a los niños les encantan los buses, el metro, y todo lo que sea medio de transporte. Creo que no me he equivocado, varios de mis suscriptores de Youtube son niños pequeños y algunas personas han crecido viendo mis fotos en internet, los reportajes del blog y aprendiendo de transporte público con lo que hago.

(…)

Esas son las que me parecen más relevantes, por supuesto que hay otras. Pero por lo pronto, esa es mi respuesta.